El 8 de mayo de 2026, el gobierno de los Estados Unidos hizo algo que muchos creían imposible: abrió sus archivos sobre fenómenos aéreos no identificados al público general. Sin contraseña. Sin formularios de solicitud. Sin esperar décadas a través de la Ley de Libertad de Información. Bastaba con ir a una dirección web que, en sí misma, ya contenía una declaración implícita: war.gov/UFO.
El sitio recibió más de mil millones de visitas en sus primeras semanas de existencia. Para poner eso en perspectiva: más personas buscaron estos archivos que la población combinada de Europa. El interés no fue solo estadounidense ni solo de los habituales creyentes del fenómeno. Fue global, transversal, y en cierto modo reveló algo sobre el estado de ánimo colectivo de nuestra época: una desconfianza profunda hacia las instituciones, combinada con una fascinación igualmente profunda por las preguntas que esas instituciones llevan décadas esquivando.
// Cronología · PURSUE, del decreto a los archivos
Cómo llegamos hasta aquí
19 feb. 2026 — Trump publica en Truth Social que ordenará la desclasificación de archivos sobre vida extraterrestre, UAP y OVNIs. "Dios bendiga a América."
Mar. 2026 — La congresista Anna Paulina Luna exige al Secretario de Guerra Pete Hegseth el envío de videos UAP antes de un plazo que ella misma fijó. El plazo pasa sin entrega de material.
8 may. 2026 — Primera tanda: 161 registros del Pentágono, FBI, NASA y Departamento de Estado. Documentos, fotos, videos y transcripciones de misiones Apollo.
22 may. 2026 — Segunda tanda: más de 40 videos solicitados por legisladores, archivos de Sandia (1948–1950), un informe de la CIA sobre avistamientos en la URSS (1973), y un relato de primera mano de un alto funcionario de inteligencia sobre una misión en helicóptero en un campo de pruebas militar.
Jun. 2026 — El sitio supera mil millones de visitas. Nuevas tandas anunciadas. La Casa Blanca lanza un sitio paralelo sobre "aliens" que resulta referirse a la inmigración ilegal.
Lo que los archivos contienen
La primera tanda incluyó material que abarca desde 1944 hasta años recientes: informes de pilotos militares, registros de radar, memos internos del AARO —la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios—, transcripciones de astronautas de las misiones Apollo y fotografías que muestran objetos no identificados sobre el horizonte lunar. La segunda tanda añadió 116 páginas sobre 209 avistamientos de orbes verdes, discos y bolas de fuego cerca de una instalación de máxima seguridad en Sandia, Nuevo México, entre 1948 y 1950. También incluyó el relato en primera persona de un alto funcionario de inteligencia que participó en una misión de helicóptero para investigar actividad UAP en un campo de pruebas militar a finales de 2025.
// Extracto documentado · Misión en helicóptero · 2025
Un objeto se aproximó a menos de tres metros del helicóptero, se dividió en dos partes, y aceleró más allá de la velocidad de persecución. Los informes sobre grupos de orbes podrían asociarse con enjambres de drones de fabricación humana utilizados con fines militares por naciones adversarias.
Fuente: Avi Loeb, análisis de la segunda tanda PURSUE · Medium · Mayo 2026El detalle es operativamente específico. No es el lenguaje vago de los informes de avistamiento que el público ha visto durante décadas. Y eso lo convierte, según algunos analistas, en el material más significativo de ambas tandas: no por lo que responde, sino por lo que sugiere sobre la seriedad con la que partes del gobierno llevan tiempo tomando el asunto.
Pero hay un matiz que resulta fundamental entender: todos los archivos publicados bajo PURSUE son, por definición, casos no resueltos. El Departamento de Guerra fue explícito al respecto: los materiales publicados corresponden a avistamientos sobre los cuales el gobierno no ha podido llegar a una determinación definitiva. Los casos resueltos continúan siendo reportados por canales separados y no forman parte de esta desclasificación. Lo que el público está viendo no es "lo más interesante que tiene el gobierno". Es lo que el gobierno no ha podido explicar y ha decidido, por primera vez, compartir.
Las voces que llevan años esperando este momento
Para los periodistas e investigadores que llevan años cubriendo el fenómeno UAP, la desclasificación fue simultáneamente un triunfo y una fuente de frustración. Ninguno salió de las primeras tandas completamente satisfecho. Y eso, en sí mismo, es revelador.
// El estado del debate · Junio 2026
Los que ven señales reales
- El relato del helicóptero es operativamente específico y procede de un alto funcionario bajo nombre real
- 209 avistamientos en Sandia (1948–50) no pueden atribuirse a errores de percepción
- El video de Siria 2021 muestra un objeto que "acelera y desaparece" capturado por un dron militar
- Los 46 videos solicitados por el Congreso aún no se han publicado
- La escala del interés global sugiere que el tema toca algo profundo en la conciencia colectiva
Los que piden más rigor
- Ningún documento concluye que algún UAP sea de origen no humano
- Gran parte del material ya era público o tenía explicaciones convencionales
- Las redacciones masivas impiden verificar las afirmaciones más extraordinarias
- Los avistamientos en zonas de conflicto son más frecuentes porque hay más sensores, no más objetos
- La presión política de Trump convierte la desclasificación en herramienta de comunicación, no de investigación
Lo que podemos decir con certeza
- Es la desclasificación UAP más amplia de la historia de EE.UU.
- Los archivos son casos no resueltos, no evidencia de nada específico
- El proceso continúa: habrá más tandas
- Tanto defensores como escépticos se sienten parcialmente frustrados
- El debate sobre UAPs ha abandonado definitivamente los márgenes del discurso público
El nombre que nadie menciona suficiente
Hay un detalle que pasó casi inadvertido en la cobertura de los primeros días: el sitio de desclasificación no se encuentra en defense.gov, ni en intelligence.gov, ni en ninguna de las direcciones habituales del aparato de seguridad nacional. Está en war.gov. El Departamento de Defensa fue renombrado Departamento de Guerra bajo la actual administración. Y es ese departamento, con ese nombre, el que ahora custodia y publica los archivos UAP más importantes de la historia.
Eso no es un dato menor. La elección de qué institución lidera el proceso de desclasificación es también una declaración de intenciones sobre cómo se enmarca el fenómeno. No como un misterio científico. No como una cuestión filosófica. Como un asunto de guerra y seguridad nacional. Esa decisión tiene consecuencias sobre qué se publica, qué se retiene y con qué propósito.
"Estos archivos, ocultos detrás de clasificaciones, han alimentado durante mucho tiempo una especulación justificada. Es hora de que el pueblo americano los vea por sí mismo."
— Pete Hegseth, Secretario de Guerra · Declaración oficial, mayo 2026Coulthart lo señaló con frustración en los días posteriores al lanzamiento de un segundo sitio gubernamental —este sobre inmigración ilegal— que utilizaba el lenguaje y la estética del debate UAP para referirse a migrantes. Lo llamó un "esfuerzo pueril" que mezcla dos temas completamente distintos y que podría hacer que toda la iniciativa de transparencia "explote en la cara" del presidente. La política, como siempre, complica la búsqueda de la verdad.
¿Qué viene después?
Las tandas seguirán llegando. Nuevos materiales serán publicados cada pocas semanas, según el Departamento de Guerra. El Proyecto Galileo de Avi Loeb opera actualmente tres observatorios que analizan millones de objetos con algoritmos de inteligencia artificial en busca de comportamientos que excedan el rango de capacidades tecnológicas conocidas. El Congreso sigue presionando para que se publiquen los 46 videos específicos solicitados por la congresista Luna. Y en algún lugar de los archivos clasificados que aún no han sido liberados, puede que exista —o no— lo que muchos buscan desde hace décadas.
Lo que PURSUE ha hecho, independientemente de su contenido, es mover el umbral de lo que es aceptable discutir en público. Un gobierno que publica sus archivos no resueltos es un gobierno que admite, implícitamente, que no tiene todas las respuestas. Y eso, después de décadas de negación institucional, es en sí mismo extraordinario.
// Preguntas que siguen abiertas
- ¿Los 46 videos solicitados por el Congreso serán publicados, o permanecerán clasificados bajo excepciones de seguridad nacional?
- ¿Qué distingue los "casos resueltos" —que no se publican— de los casos no resueltos que sí lo son?
- El objeto que se aproximó a tres metros de un helicóptero y se dividió en dos: ¿es tecnología adversaria humana o algo sin clasificar?
- ¿Cuál es la relación entre el paso del objeto interestelar 3I/ATLAS a finales de 2025 y el aumento de avistamientos documentados en ese período?
- ¿La desclasificación es un ejercicio genuino de transparencia o una estrategia de gestión política del fenómeno?
- Y la pregunta de siempre, más vigente que nunca: ¿qué es lo que no están publicando?